Educación basada en competencias. Reseña.

El libro

Título: Educación basada en competencias. Nociones y antecedentes.
Autora: Argudín, Yolanda
Encuadernación: rústica, pegado
Formato: 150 mm x 230 mm
Extensión: 112 págs.
Primera edición en español: 2005
Reimpresión: 2010
ISBN: 978-968-24-7244-2
Código de barras: 9789682472442
Palabras clave: Educación – Planeación, Educación – Valoración

La referencia en estilo APA sería:
Argudín, Y. (2005). Educación basada en competencias. Nociones y antecedentes. México: Trillas.

Introducción

Las competencias educativas nacieron del interés en conectar la educación con la necesidad de que los individuos participen de la actividad productiva de manera eficiente y eficaz en el mundo laboral. El libro Educación basada en competencias explica, de manera básica, cómo surgieron, qué significan y en qué consisten, su relación con la educación y con el contexto de trabajo, así como con los conocimientos, habilidades y valores, sin olvidar el tipo de evaluación que se recomienda, el papel del profesor y el del alumno en el desarrollo de las mismas.

Resumen expositivo

Idea principal

La educación como capacitación para el trabajo.

Dos de las ideas secundarias

  • La educación debe centrarse en habilitar a los estudiantes en las competencias que requerirán en el mundo laboral.
  • Sus objetivos deben ser comprobables a partir de resultados al final del curso.

Visión panorámica[1]

Principios de aprendizaje y enseñanza

En el libro Educación basada en competencias. Nociones y antecedentes, Argudín expone que este enfoque se origina en la necesidad de vincular la formación educativa con el contexto laboral. Las competencias son de carácter práctico, son las capacidades necesarias para “un buen desempeño individual y colectivo de cualquier actividad productiva”. Es menester que se planifiquen para distintas situaciones y formas de organización del trabajo y se relacionen con el conocimiento y los valores. Se toma, como un punto básico, el binomio hombre-empresa, pues se requiere que éste sea capaz de solucionar problemas para lograr la creación de nuevos bienes y servicios y que así se fortalezca la posición de la empresa en el mercado.

La autora enfatiza también las necesidades de la sociedad del conocimiento o de la información, pues considera que actualmente es lo que dirige la economía global y tiene enormes repercusiones en múltiples ámbitos; debe tomarse como un medio para generar desarrollo, “productividad, crecimiento económico, empleos y calidad de vida”. Afirma:

Sólo las colectividades que han creado las condiciones para producir saberes científicos y tecnológicos, como también el mercado para los productos que de ellos se derivan, son las que hacen protagonismo; forman a sus nuevas generaciones en la construcción y reconstrucción de las competencias requeridas para lograr tal efecto.

La educación representa un proceso de formación continua que debe llevar a especializaciones sucesivas. Las competencias son potencialidades a desarrollar, no herencias, y deben adecuarse al entorno cultural, social, político y económico. Por ello hay que lograr que el educando tenga capacidad de adaptación y versatilidad, que pueda ajustarse a reconversiones laborales y movilidad profesional.

Un currículum educativo, contrariamente a la visión donde el acento está en el contenido de las disciplinas, la carga académica y la presencia del profesor, requiere enfatizarse en lo básico, con una orientación integral y flexible que contemple la pertinencia de los contenidos y su factibilidad. Precisa también conciliar objetivos técnicos y propósitos sociales; incorporar tendencias mundiales y estándares internacionales y, asimismo, contemplar la actualización de la infraestructura física y la mejora continua de personal docente.

Entre los antecedentes que Argudín recupera para este enfoque se encuentra la Conferencia Mundial sobre la Educación (Unesco, 1998), donde se afirmó que “es necesario propiciar el aprendizaje permanente y la construcción de las competencias adecuadas para contribuir al desarrollo cultural, social y económico de la Sociedad de la Información.” La organización definió las competencias como: “el conjunto de comportamientos socioafectivos y habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo adecuadamente un desempeño, una función, una actividad o una tarea”.

Una segunda referencia, en este caso nacional, se toma de ANUIES[2]: “Educación basada en competencias: Se fundamenta en un currículum apoyado en las competencias de manera integral y en la resolución de problemas. Utiliza recursos que simulen la vida real: análisis y resolución de problemas, que aborda de manera integral; trabajo cooperativo o por equipos, favorecido por tutorías”.

La autora también recupera diferentes investigaciones que se han realizado al respecto en distintos países[3], entre las que destacan la de McClelland, S. y Spencer, S. (1994)[4], el informe SCANS (1990)[5], Evers y Ohara (1995)[6]. Finalmente, sintetiza las competencias de acuerdo al siguiente cuadro:

Competencias básicas en todos los niveles, que se aplican internacionalmente.
Tipo de competencia
Estimación einjerencia Se relacionan y dependen de los conocimientos de la disciplina. Dominio de tareas y contenidos.
Habilidades
Comunicación Verbales Hablar y escuchar; formular preguntas adecuadas; discusión grupal; interactuar; decir, mostrar, reportar; leer y expresarse verbalmente y por escrito en otro idioma (inglés).
De lectura Leer críticamente; seleccionar la información; evaluarla; tomar posición.
De expresión escrita Escribir: expresar ordenadamente el pensamiento; elaborar informes, artículos, síntesis, ensayos.
De computación Procesar la información; búsqueda, consulta, valoración y elección de la misma.De acuerdo a la disciplina específica y la práctica profesional.
Razonamiento Evaluar Estimar el valor de algo; realizar juicios de valor; establecer su uso, meta y modelo en qué apoyarse para hacerlo; clarificar razonamientos; integrar datos de diferentes fuentes; dar pros y contras sobre los distintos argumentos y perspectivas; comparar y contrastar.
Analizar Dividir el problema en partes, relacionar diferentes aspectos; identificar características principales; juzgar lo positivo y negativo; argumentarlo, considerar los principios, leyes o juicios de calidad, observar las causas-efectos, desarrollar la evidencia e influencia potencial de cada factor, clarificar fundamentos lógicos.
Resolución de problemas Determinar, razonar, crear diferentes alternativas, elegir.
Toma de decisiones Jerarquizar, asentar prioridades, asumir consecuencias.
Consulta De computación, procesos de investigación, consulta científica.
Relación Actitudes relacionadas con El humanismo y los valores; la ética profesional y la legalidad.
Cultura Nociones básicas de las principales disciplinas humanistas y las artes.
Interdisciplinarias Trabajo en equipo, capacidad para trabajar de manera interdisciplinaria.
Interpersonales Respecto a otras culturas, servicio y cooperación.
Función Administrar Organizar, coordinar.
Planificar Delegar, supervisar.
Trato con el personal y uso de recursos.
Responsabilidad Estimación del desempeño.
Liderazgo Colaborar Agresividad, toma de riesgos.
Creatividad Visión para proponer alternativas.
Planear Anticipar, sostener con evidencias, responsabilidad profesional, desempeño, actitud y comportamiento según la profesión.
Investigación y docencia
Integrar conocimientos Relación con otras disciplinas, integrar conocimientos de otras disciplinas a la propia.

Tipo de evaluación

Para la educación basada en competencias tiene mucha importancia la evaluación, pues es la manera de demostrar los conocimientos, habilidades y actitudes alcanzadas. Considera que no se puede separar el saber del saber hacer, se debe mostrar la integración de ambos, por ello no se habla de “alcanzar un objetivo”, más bien “resultados”; no se evalúan los conocimientos adquiridos, sino la manera en que se aplican: el desempeño. Entre los métodos a utilizar están la demostración o elaboración de un producto. “El resultado de las competencias determina qué tan efectivamente se desempeñan las habilidades y qué tanto se desarrollaron en secuencia para alcanzar una meta (esta meta es el resultado de un desempeño).” Se requieren exámenes iniciales de diagnóstico para que, al ser comparados con los finales, sean susceptibles de valorar las habilidades y competencias construidas durante el periodo de aprendizaje.

Todos los cursos deben ofrecer a los estudiantes la oportunidad de ampliar y demostrar cada una de las competencias que construyen, pero también es necesario que sean útiles para la evaluación de los programas y la institución, de manera que también los profesores mejoren su práctica educativa.

Es preciso que los objetivos educativos puedan convertirse en resultados, entendiendo por eso que se puedan aplicar a la vida real y contribuir a las habilidades que el egresado necesitará para un desempeño productivo. ¿Cómo? Deben estar redactados con un lenguaje claro, iniciando con un verbo que describa con exactitud el comportamiento que se alcanzará. Por ejemplo, en vez de discutir, identificar, listar o describir, se utilizarían aplicar, integrar, implementar, diferenciar o formular. Es importante que sean comprensibles para el maestro y también para el alumno. Las metas deben orientarse al nivel más alto posible que puede alcanzar el estudiante en el periodo de aprendizaje, aunque también deben estipularse niveles parciales de desarrollo.

Los elementos que deben tomarse en cuenta para evaluar una competencia son: tener criterios de desempeño definidos, los resultados o productos finales que se exigen, las evidencias del cumplimiento individual para poderlas comparar con las ponderaciones mencionadas. Los juicios sobre los logros demostrados se deben verter en calificaciones expresadas como competente o no competente. Es importante que, a partir de las evaluaciones, se prepare un plan de desarrollo para quienes caigan en el segundo caso. Es útil que la valoración de los profesores se complemente por profesionistas de diversas disciplinas de la comunidad. Su resultado debe retroalimentar al estudiante para que éste amplíe sus fortalezas.

Se propone, asimismo y como un elemento importante, la autoevaluación, entendida ésta como “la capacidad del sujeto para juzgar sus logros respecto de una tarea determinada”. Ésta es una habilidad que es necesario desarrollar permanentemente debido a que se considera que a su vez produce aprendizajes.

Perfil y función del maestro

La definición que se da sobre educación provee de una orientación básica sobre el papel del maestro: “es una acción práctica porque se entiende como una labor que realizan especialistas (educadores) sobre una materia prima (los alumnos) con instrumentos apropiados”.

Al considerarse entonces al profesor como especialista, éste debe a su vez ser competente respecto a la preparación de actividades –a realizarse por los estudiantes– para generar aprendizajes efectivos. El educador, por lo tanto, es un facilitador. Como tal requiere:

  • Crear un diseño didáctico con base en proyectos de trabajo compuestos por actividades mediante las cuales los alumnos construyan competencias y habilidades.
  • Plantear las estrategias didácticas de enseñanza y aprendizaje como “investigación dirigida, utilización de modelos, simulación de experimentos y trabajo en distintos escenarios”.
  • Propiciar que los estudiantes se interesen por la tarea con un enfoque integral y que tomen decisiones ordenadamente mediante acuerdos grupales.
  • Facilitar la información necesaria para que los alumnos puedan cotejarla y, así, determinar la validez de su trabajo.
  • Procurar la vinculación del trabajo en el aula con el resto de la institución y el contexto social.
  • Ligar a la docencia con la investigación, coordinando a sus estudiantes para que realicen trabajo colaborativo de este tipo.

Papel del alumno

El postulado principal sobre el estudiante en el enfoque de educación por competencias puede resumirse en esta cita de Argudín:

…el alumno, cuando se enfrenta al mundo laboral, con frecuencia tiene dificultades para integrar toda esta información al trabajo, a tal punto que no puede resolver los problemas del trabajo cotidiano … tiene una desventaja evidente cuando se enfrenta a los complejos reales y laborales porque no ha aprendido a aplicar sus conocimientos fuera del aula.

El alumno debe adoptar un papel activo, pues es el que produce el resultado o realiza el desempeño. Para lograr desenvolverse en situaciones diversas de manera exitosa, debe ser capaz de combinar de diferentes formas sus conocimientos, habilidades y conductas.

Comentario crítico

All in all it was all just a brick in the wall.
All in all it was all just bricks in the wall.

“The Wall” – Pink Floyd

El libro de Argudín proporciona una panorámica sobre este enfoque educativo, muy en boga actualmente. La autora explica la necesidad de vincular la educación con el contexto laboral. Este es un requerimiento realista para que los estudiantes logren insertarse adecuadamente a una sociedad que, desde los inicios de la historia, funciona gracias a la colaboración entre los individuos. Los antecedentes que se recuperan de la UNESCO (1998) toman en cuenta tres dimensiones de desarrollo –cultural, social y económico–, en cuanto a ANUIES una visión que habla sobre simular “la vida real … de manera integral”. Sin embargo, al revisar los principios de aprendizaje y enseñanza de la autora resalta el “binomio hombre-empresa” y lo que esto implica. Las constantes referencias al mercado, la economía global, productividad, por citar sólo algunas, se manifiestan como la causa principal por la cual la educación debe trabajar. Esto tiene como resultado una visión reductiva de esas fuentes originales. Más aun cuando se lee el documento completo de la UNESCO pues se aprecia en él un interés reiterado en las necesidades sociales y el respeto a las culturas.

La orientación de Argudín deja de lado otros ámbitos del quehacer humano que también son indispensables para la vida en sociedad. Es difícil encajar con esta lente el trabajo que se realiza en áreas como la administración pública o el importante trabajo social que realizan organizaciones no gubernamentales, sin considerar el arte y la cultura. La misma UNESCO (1982) reconoce en palabras de su director general que:

El hombre es el medio y el fin del desarrollo; él no es la abstracción unidimensional del homo economicus, sino una realidad viva, una persona humana en una infinita variedad de sus necesidades, sus potenciales y sus aspiraciones… En el concepto de desarrollo el centro de gravedad tiene entonces que cambiar de lo económico a lo social y nosotros tenemos que alcanzar el punto en que este cambio comience a alcanzar lo cultural. (Maheu, R. 1970 citado por Nivón, 2010).

Argudín expone y enlista las competencias desde el punto de vista de potencialidades a desarrollar, no herencias, y se considera que buscadas de este modo, se aplican a todos los estudiantes. La postura, desde el punto de vista de quien suscribe este trabajo, desconoce la diversidad del ser humano y avances importantes sobre repercusiones de ésto en el proceso de aprendizaje tales como las inteligencias múltiples de Howard Gardner (2005). Es difícil pensar que toda persona puede capacitarse al mismo nivel en todos los rubros que la autora resume en las competencias que se aplican internacionalmente. Inclusive, si se examina lo que ella misma expone, específicamente sobre la necesidad de una formación continua que lleve a especializaciones sucesivas, la lista se reduciría de acuerdo a dicha especialización.

Salta también, en cuanto al carácter internacional de las competencias que expone, el que se marque el inglés como la lengua adicional requerida. Se encuentra que esto es de visión regional y en un contexto temporal ya anacrónico. El chino, por ejemplo, es hoy en día un idioma que muchos de quienes se insertarán en el mundo empresarial requerirán para desempeñarse con éxito. El portugués, tan sólo al pensar en Latinoamérica, es hablado por más de 200 millones de personas y Brasil, si se quiere lograr el crecimiento económico que Argudín declara como uno de los objetivos de la educación por competencias, es uno de los países con quienes México tendrá o debería tener cada vez mayores lazos comerciales[7].

La impresión que generan los principios de aprendizaje y enseñanza que expone la autora llevan a proponer una portada y subtítulos alternativos (ver ilustración 2).

Ilustración 2. Portada alternativa. Créditos de la imagen: Scarfe, Gerald. (Waters, 1982).

A pesar de todas estas desventajas, debe reconocerse que en general, el conjunto de competencias básicas que se resumen resulta pertinente y deseable. Como se menciona al principio, sí se requiere que pueda enlazarse la educación con la práctica en la vida real. En lo particular, la realidad también exige que esa lista integre la visión de la persona y su formación integral no solamente en una pequeña parte del discurso. Es necesario que se contemple una visión antropológica de la cultura para que realmente incida en la competencia de Relación:

… la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias. (UNESCO, 1982)

Sobre el tipo de evaluación que se propone, se coincide con que no se debe separar el saber del saber hacer, sin embargo, el que las competencias se muestren siempre como resultados y/o desempeño se encuentra, una vez más, cuestionable. Hay procesos internos que son cualitativos, más que cuantitativos y no siempre son demostrables en una evaluación. La propuesta desconoce, desde el punto de vista de quien elabora esta reseña, elementos importantes aportados por los paradigmas humanista y constructivista, que relativizan el aprendizaje a transformaciones individuales contextualizadas dentro de un momento social particular. La manera de convertir estos aspectos en “resultados”, entendiendo que se pueden aplicar a la vida real, es complicado de demostrar en una evaluación puntual en temas como la filosofía y la ética, por citar sólo dos áreas del conocimiento, son de más largo aliento.

En cuanto al papel del maestro es indisoluble con el que se le asigna al alumno, a quien se le considera “materia prima”. La expresión evidencia una falta de reconocimiento del mismo como una persona que llega al aula ya con un bagaje de conocimientos y cultura. El maestro como especialista –aunado a la afirmación anterior– resulta obsoleto a la luz en el entorno de la Generación Net, donde en muchísimas ocasiones serán los educandos quienes estén más capacitados que su profesor en cuanto al manejo de nuevas herramientas tecnológicas. Si bien en ocasiones declara que el estudiante es el “fin y centro del aprendizaje”, y que “(la educación) permita al educando crecer en sus dimensiones de persona, dentro de una coherencia entre las necesidades de la sociedad, y su propio proyecto de vida”, la estrecha relación entre educación y contexto de trabajo es la que más se enfatiza. Pareciera que la afirmación es más políticamente correcta que real.

Conclusión

La mirada que Yolanda Argudín presenta en su libro Educación basada en competencias. Nociones y antecedentes, no deja en muy buen lugar a este enfoque educativo. No se han analizado a profundidad otros libros sobre el tema, por lo que queda la duda de si la interpretación de la autora es la generalizada. Los documentos de la UNESCO consultados, así como otros disponibles en la Red[8] permiten intuir que no es así. Se recuperaría de este libro la necesidad de que la educación se vincule a un contexto real de acción y la lista de competencias básicas como una orientación, más que como un mandato. Hoy, como siempre, las personas deben ser el elemento más importante a considerar por la sociedad.

Fuentes consultadas

Gardner, H. (2005). Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica. España: Paidós.

Goldman Sachs. (20 de mayo de 2010). Is this the “BRICs Decade”? Recuperado el 27 de noviembre de 2010, de http://www2.goldmansachs.com/ideas/brics/brics-decade-doc.pdf

Hernández, G. (1998). Paradigmas en psicología de la educación. México: Paidós.

Nivón, E. (2010). Políticas culturales y agentes sociales. Recuperado el 27 de noviembre de 2010, de Posgrado virtual en políticas culturales y gestión cultural: http://gestioncultural.mrooms2.net/mod/resource/view.php?id=1468

Secretaría del Trabajo y Previsión Social. (mayo de 2010). Banco de Buenas Prácticas de Innovación Laboral. Recuperado el 27 de noviembre de 2010, de Catálogo de competencias clave para la innovación en el trabajo: http://buenaspracticas.stps.gob.mx:8130/

UNESCO. (6 de agosto de 1982). Declaración de México sobre las Políticas Culturales. Recuperado el 27 de noviembre de 2010, de: http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php-URL_ID=12762&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

UNESCO. (9 de octubre de 1998). Declaración mundial sobre la educación superior en el siglo XXI: visión y acción. Recuperado el 27 de noviembre de 2010, de: http://www.unesco.org/education/educprog/wche/declaration_spa.htm

Marshal, A. (Productor), Waters, R. (Escritor), & Parker, A. (Dirección). (1982). Pink Floyd The Wall [Película]. Reino Unido: MGM/UA Entertainment Company.


[1] Para este inciso se recupera el formato utilizado por Hernández (1998) en donde se contemplan los incisos: principios de aprendizaje y enseñanza; perfil y función del maestro; papel del alumno; y tipo de evaluación, aunque se cambia el orden de los mismos.

[2] Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior.

[3] Se incluyen las referencias detalladas a continuación, mas no en la sección de fuentes consultadas pues son solamente recuperadas por Yolanda Argudín.

[4] McClelland D. Spencer Jr. y S. M. Spencer, Competency Assessment Methods. History and Sate of The Art, Mc.Ver, Ressearch Press, La Haya, 1994.

[5] Secretary’s Commission on Achieving Necessary Skills, U.S. Department of Labor, Washington, D.C., 1990.

[6] Evers y Ohara, The Office of Educational Research and Improvement, The U.S. Deapartment of Education, the City University of New York (CUNY) and Medgar Evers College, Nueva York, 1995.

[7] Goldman Sachs (2010) declara: “La economía de Brasil será más grande que la de Italia en 2020 y, en conjunto, los BRICs contribuirán el doble al crecimiento global que el G3”. Por BRICs se entiende: Brasil, Rusia, India y China, mientras el G3 comprende a Alemania, Francia y Reino Unido.

[8] Como el Catálogo de competencias clave para la innovación en el trabajo de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (2010).

About these ads
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: