La mente sintética, reseña crítica

Gardner, H. (2005), “La mente sintética” en: Las cinco mentes del futuro. Un ensayo educativo. Barcelona: Paidós, pp. 41-58.mente sintetica

El artículo “La mente sintética”, del especialista en educación Howard Gardner, expone la necesidad de desarrollar un pensamiento que integre un todo coherente a partir de elementos o perspectivas distintos. Después de plantear esta urgencia, propone cinco tipos deferentes de síntesis: narraciones, taxonomías, conceptos complejos, metáforas evocadoras y metanarraciones, ordenados así por su nivel de dificultad.

Gardner, quien ha recibido múltiples grados Honoris Causa por sus contribuciones a la educación, afirma que la forma más avanzada de la síntesis es el trabajo interdisciplinario. Para que éste sea posible, dice, se debe ser capaz de integrar mínimo dos disciplinas ya dominadas, que se trabajan conjuntamente para llegar a la comprensión o resolución de un problema. No es fácil, y suele ser confundida con exploraciones superficiales de disciplinas que no se conocen bien o que únicamente yuxtaponen conocimientos de áreas del conocimiento aisladas. Otros autores (Köppen, Mansilla y Miramontes, 2005) llaman a esto multidisciplina.

En el trabajo, el profesor propone que “el desarrollo de un concepto nuevo y la necesidad de comprobar su alcance; … el surgimiento de un fenómeno importante y el requerimiento de situarlo en su contexto; … o el planteamiento de un problema acuciante para el que las disciplinas existentes, por separado, resultan inadecuadas” son las motivaciones que disparan el trabajo interdisciplinario. Reconoce que la mente humana tiene la capacidad sintetizar y establecer relaciones entre elementos dispares. Muestra de ello son los niños, que elaboran metáforas continuamente, aunque muchas veces, su falta de conocimiento los lleva a conclusiones erróneas. Lamenta que, a lo largo del desarrollo, ya sea por influencias del entorno o autocensura, se pierda la flexibilidad que se tiene en los primeros años.

El autor enlaza este ensayo con su propuesta anterior de Inteligencias múltiples (Gardner, 1993) al analizar dos diferentes aproximaciones a un problema, mismas que él llama “inteligencia-láser” –que va a profundidad pero ignora influencias de elementos externos– e “inteligencia-reflector” –más superficial pero que abarca conexiones entre elementos y el entorno–. Cada persona puede inclinarse, de acuerdo a sus características propias, por una o por la otra.

Gardner postula que la educación debe enfrentar el reto de favorecer experiencias y tareas que fomenten el pensamiento sintético. Afirma que se debe empezar por celebrar y no censurar las conexiones de la mente infantil, aunque matiza el comentario al resaltar la importancia de que los educadores hagan explícitos los criterios para evaluar si éstas son correctas. Es curiosa esta ponderación, y sería útil conocer el siguiente capítulo de la obra “La mente creativa”, pues estrategias para el desarrollo de la creatividad como las propuestas por la Fundación Neuronilla (2009) mantienen que la búsqueda de relaciones entre elementos aparentemente dispares, es necesaria para sintetizar soluciones nuevas a problemas añejos. Es difícil encontrar un término medio entre la guía que Gardner propone para que los problemas se analicen desde diferentes perspectivas, y criterios establecidos de antemano para que el proceso de síntesis sea considerado adecuado. Aunque difiero con el profesor en cuanto a un filtro inicial, coincido en que la crítica constructiva a lo largo del proceso de desarrollo es un elemento de ponderación valioso para el resultado final.

En el escrito se resalta la importancia de contrarrestar la tendencia a la especialización que se vive actualmente. Se reitera la relevancia del trabajo interdisciplinario, en lo individual y en equipo. Se extraña que el autor no aborde el concepto de transdisciplina: “En las relaciones interdisciplinarias se puede esperar la llegada de una etapa superior que sería ‘transdisciplinaria’, la cual no se limitaría a alcanzar interacciones o reciprocidades entre investigaciones especializadas sino que ubicaría estas relaciones en un sistema total sin fronteras estables entre las disciplinas.“ (Köppen, Mansilla y Miramontes, 2005). Seguramente, el experto decidió no confundir a sus lectores con un enfoque tan complejo y ambicioso.

El trabajo concluye con un problema inaplazable: se necesitan educadores que conozcan y compartan con sus alumnos los criterios que diferencien integraciones excelentes, buenas e inaceptables. El siglo XXI requiere personas dotadas para el trabajo disciplinario, la multiperspectiva y la síntesis.

“La mente sintética” es uno más de los valiosos trabajos presentados por Howard Gardner a lo largo de su fructífera carrera. La página electrónica del autor contiene excelente material relacionado con este y otros temas explorados por este especialista (www.howardgardner.com). Se recomienda a los lectores consultar el resto de sus obras.

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