Un llamado urgente

No somos libres de elegir lo que nos pasa sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo.

Fernando Savater (1991)

Los siete saberes para la educación del futuro de Edgar Morin (1999) me remite de inmediato a lo que señala Savater en el epígrafe de este ensayo. El libro Ética para Amador, de este último autor, me marcó cuando mis hijos eran pequeños. Me hizo recapacitar mucho más que, durante la preparatoria, llevé la materia respectiva. El texto de Savater es muy fluido y está redactado de manera coloquial y cercana para un adolescente. El libro de Morin apela directamente al lector adulto, al educador, sea maestro frente a grupo o no. Más aún, apela a cada uno como ser humano protagonista corresponsable del futuro.

…una ética propiamente humana, es decir, una antropo-ética debe considerarse como una ética del bucle de los tres términos individuo – sociedad – especie, de donde surgen nuestra conciencia y nuestro espíritu propiamente humano. Esa es la base para enseñar la ética venidera.

Morin (1999)

La triada que plantea Morin en esta cita, inserta al hombre en una responsabilidad ética explícita en tres niveles. En su planteamiento, el hombre como individuo puede considerarse al centro, pero rodeado en un segundo nivel por su contexto social, pensado en aquel con el que interactúa a diario, y en un tercero como especie. Esta conciencia como especie es una cuestión que llama a la reflexión pues, en el mundo globalizado de hoy, ¿qué diferencia el nivel social del de la especie? Todos estamos conectados de una u otra manera. Hay una dimensión social inmediata, si se considera el entorno en el que cada quien se mueve, y una dimensión social más amplia, que sería la  relacionada con “la especie”.[1]

¿Qué valores se reflejan y se pueden contrastar con los que se manejan en casa? Un diálogo continuo, que haga explícitos estos temas, puede ayudar en mucho a generar una conciencia en quienes forman parte de la familia.[2]

Quisiera ahora recuperar otra idea:

El “bien pensar”.

Este es el modo de pensar que permite aprehender en conjunto el texto, el ser y su entorno, lo local y lo global, lo multidimensional, en resumen, lo complejo, es decir, las condiciones del comportamiento humano.

Morin (1999)

¿Por qué la saco a colación? Porque desde mi punto de vista, aquí el autor expande aún más el concepto que había planteado de antropo-ética: “el ser y su entorno”. El tomar conciencia como especie lleva a asumir, adicionalmente, la conciencia de que somos una especie. Una entre muchas otras. Yo añadiría un círculo más al planteamiento: la conciencia planetaria.

Relaciono esto con otro tema muy relevante que ha trabajado la UNESCO: la sostenibilidad. En el Informe Brundtland se utilizó por primera vez el término “desarrollo sostenible (o desarrollo sustentable) como el “desarrollo que satisface las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades” (UNESCO, 1987). El concepto implica un cambio en cuanto a la idea anteriormente relacionada principalmente con la ecológica, a un marco que incluye también a los contextos social, económico y cultural.[1] Las coincidencias con el planteamiento de Morin son palpables e invitan a hacer una correlación entre el diagrama anterior a la luz de la dimensiones consideradas en los documentos de UNESCO.

La sugerencia sobre el desarrollo del pensamiento crítico mediante el diálogo en el entorno familiar conserva su vigencia. Adicionalmente, se debe considerar también la manera en la que puede incidirse en otros ámbitos: el ejercicio diario de la profesión  es uno de ellos[4]. Recupero otra idea de Morin: “La conjunción de las incomprensiones, la intelectual y la humana, la individual y la colectiva, constituyen obstáculos mayores para el mejoramiento de las relaciones entre los individuos, grupos, pueblos, naciones.” El problema, tal y como plantea el autor, no se sujeta a ámbitos educativos, se da a todo nivel y en todo contexto. Es por ello imprescindible considerar una activa participación de todos y cada uno de nosotros en el desarrollo de la ética

Mientras que los niños pueden estar recibiendo una formación en su entorno escolar –que abarque ética y desarrollo sustentable–, los espacios de trabajo adulto están en claro rezago, pues en muchos de ellos la sostenibilidad sigue tomándose en cuenta únicamente en el aspecto ambiental. A nivel de estrategias hace falta considerar dos niveles: el primero de ellos, educar al educador. La divulgación de textos tan importantes como Los siete saberes para la educación del futuro (Morin) y la Agenda 21, la Carta de la Tierra y los Principios de la Sustentabilidad y su Educación (UNESCO) deben ser conocidos por maestros del sistema educativo y capacitadores profesionales de empresas e instituciones. Sólo hasta que ellos se percaten de la importancia del tema será factible que multipliquen esta conciencia recién formada incluyendo el tema de manera transversal en la impartición de cualquier temática. “Los desarrollos disciplinarios de las ciencias no han aportado sólo las ventajas de la división del trabajo; también han aportado los inconvenientes de la superespecialización, la separación y la parcelación del saber”, afirma Morin. Es imprescindible revertir este hecho para lograr la visión integradora de una conciencia planetaria que ayude a redefinir el actuar individual y que, lo más pronto posible, se logre una visión del mismo con sus implicaciones en la sociedad, la especie y el planeta.

Lamentablemente, ni siquiera el ámbito académico e investigativo escapa a la falta de ética en todos sus niveles. El autor citado llama la atención a una de sus posibles causas: “El mundo de los intelectuales, escritores o universitarios, que debería ser el más comprensivo, es el más gangrenado por el efecto de una hipertrofia del yo asumido por una necesidad de consagración y de gloria.” (Morin, 1999). Esta percepción es compartida por Rojas Soriano (1992), quien afirma “el plagio es una práctica cotidiana que cometen tanto estudiantes como profesores, investigadores y funcionarios deshonestos” y en su texto relata experiencias sufridas de primera mano. Independientemente de las consecuencias legales que esto podría acarrear  –a las que pudiese escapar el plagiario si el autor original no se percata del mismo–, el problema revela una carencia en cuanto a la formación ética de quienes muchas veces se presumen intelectualmente más avanzados. Considero que este es el espacio más difícil de trabajar, pues muchos de los que cometen plagio se dan cuenta de que están cayendo en conductas incorrectas, por lo que el epígrafe de Savater recupera su relevancia. ¿Cómo lograr revertir una actitud en alguien que, con toda libertad, elige el engaño? No encuentro la respuesta. A pesar de resultar pesimista, no cifro grandes expectativas en cuanto a la educación para el pasado… Educación para el futuro. Mi esperanza se centra en la formación de nuevos cuadros de investigadores entre los que, desde el inicio, se trabajen estos puntos. Nosotros, estudiantes de la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas, debemos ser los primeros en asumir con libertad nuestra responsabilidad: ejercer la ética en todos los trabajos que elaboremos y tratar de contemplar estos puntos en todos los temas que abordemos.

Termino, una vez más, con cita de Morin: “individuo – sociedad – especie son no solamente inseparables sino coproductores el uno del otro.” Yo añadiría la visión planetaria. En la medida en la que desarrollemos una conciencia integral, con una perspectiva sustentable, lograremos avances en la ética y el desarrollo de la Humanidad. Todos y cada uno de nosotros debemos atender este llamado urgente, no podemos esperar un día más para atenderlo.

Bibliografía

Morin, E. (1999). Los siete saberes para la educación del futuro. Francia: UNESCO.

Rojas Soriano, R. (1992). El Plagio en el trabajo científico. En Formación de investigadores educativos. México, México: Plaza y Valdés.

Savater, F. (1991). Ética para Amador. México: Ariel.

UNESCO. (s.f.). Carta de la tierra. Recuperado el 14 de febrero de 2010, de Carta de la tierra: http://www.cartadelatierra.org.mx/documentos/cartadelatierraTG.pdf

UNESCO. (1987). Desarrollo sostenible. Recuperado el 14 de febrero de 2010, de UNESCO: http://www.unesco.org/es/esd/esd-e-module/a-worldwide-priority/

Wikimedia. (26 de enero de 2010). Informe Brundtland. Recuperado el 14 de febrero de 2010, de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Informe_Brundtland


[1] Esta dimensión social amplia, que puede considerarse extendida a la especie, queda de manifiesto en la actual necesidad de solidaridad con Haití. El terremoto provocó un problema social en la isla del que ningún ser humano –como especie– puede mantenerse al margen desde el punto de vista ético. Su problema social es nuestro problema social.

[2] Este ejercicio es perfectamente aplicable a los miembros de todas edades. El caso del manejo de la basura es un ejemplo en el que, en muchas ocasiones, son los hijos quienes ayudan a concientizar a padres o abuelos.

[3] La UNESCO incluye el tema dentro de los aspectos que deben contemplarse a nivel educativo con la misma visión de futuro que aporta Morin:

“Por qué nos importa: una introducción a los motivos por los que la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) es necesaria

• Es una cuestión social: En esta página se explica cómo hay problemas sociales que tienen relación con el medio ambiente y con el desarrollo sostenible.

• Es una cuestión medioambiental: Descubra cómo las cuestiones medioambientales y todos los aspectos de la vida humana se influyen mutuamente y por qué se necesita actuar urgentemente.

• Es una cuestión económica: Una visión general sobre los aspectos económicos del desarrollo sostenible.

• Es una cuestión cultural: Hace hincapié en la forma en que el desarrollo sostenible afecta a las relaciones entre las personas.

El planteamiento es global: centrarse solamente en la naturaleza lleva a un callejón sin salida. No se pueden desvincular la sociedad, el medio ambiente, la economía y la cultura si se quiere que el desarrollo sostenible se haga realidad.”

Fuente: http://www.unesco.org/es/esd/esd-e-module. Recuperada el 14 de febrero de 2010.

[4] Aunque existen contextos específicamente considerados educativos (escuelas, institutos y universidades), en cualquier entorno de trabajo se da la formación continua y por ello se convierte también en un espacio didáctico.

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