Introducción

…si la educación básica no es de calidad, luego tendremos que poner ‘parche sobre parche’ y generar prácticas tan abyectas como los talleres de redacción en las universidades. Esto es aún más alarmante porque los que llegaron a la universidad son la selección de la selección de la selección; si los universitarios no saben leer y escribir correctamente, ¿cómo estarán los que se quedaron en el nivel de educación básica? (Ferreiro, 2000).

Esta contundente afirmación sin duda alguna pone de manifiesto la gravedad de un problema que, hoy por hoy, aqueja a muchas instituciones educativas mexicanas. La División de Ciencias y Artes para el Diseño de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco (UAM-A), se vio en la necesidad de incluir una Unidad de Enseñanza Aprendizaje que aborda la temática Expresión Escrita en su última modificación a Planes y Programas de Estudio (2005).

El problema, por lo tanto, se reconoce. Pero una vez reconocido es necesario valorar qué es exactamente lo que se está remediando. Especialistas de varios lugares del mundo hablan de diversos tipos de dificultades. Lerner (2003) afirma:

En la escuela, no resultan ‘naturales’ los propósitos que perseguimos habitualmente fuera de ella lectores y escritores … Esta divergencia corre el riesgo de conducir a una situación paradójica: si la escuela enseña a leer y escribir con el único propósito de que los alumnos aprendan a hacerlo, ellos no aprenderán a leer y escribir para cumplir otras finalidades (esas que la lectura y la escritura cumplen en la vida social).

Cassany (2004) aborda el tema desde la perspectiva de los conocimientos del código escrito que debe poseer un escritor: adecuación (la variedad y el registro para cada situación), coherencia (la información relevante y su estructura), cohesión (conexión de las frases que forman un texto), corrección gramatical (reglas fonéticas y ortográficas, morfosintácticas y léxicas), y disposición en el espacio (cómo se presenta un escrito). Ferreiro va más allá y llama a analizar a profundidad y con respeto intelectual los escritos de los estudiantes: “A un pensamiento que califico como desviante no lo califico de inmediato como ‘¡qué tontería!’, ‘¡qué estupidez!’ Simplemente necesito encontrar esa coherencia que se me escapa.”

Los aspectos planteados por estos tres autores invitan a analizar el comportamiento que se presenta en los estudiantes de la institución arriba mencionada. Los cinco años que la asignatura tiene en operación han proveído de resultados variados que permiten investigarlo. Este estudio se centra en responder la pregunta: ¿Cuáles problemas comunes en la expresión escrita de los alumnos de educación universitaria se detectan a través del uso de un blog? (CYAD – UAM Azc). Se lanza la hipótesis de que, en efecto, existen dificultades frecuentes que se presentan aún cuando la población de la institución se compone de características socioculturales diversas (Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco, 2004). La respuesta, sin duda alguna, ayudará a solucionar de mejor manera la necesidad que originó la existencia de la Unidad de Enseñanza-Aprendizaje.

Los tres autores presentan visiones que se enriquecen entre sí. En este trabajo se incorporan tomando en cuenta, en primer lugar, a los alumnos como interlocutores que merecen respeto; en segundo, el contexto de escritura y su vinculación con la realidad de los estudiantes; en tercero, catalogar los problemas en una tipología similar a la que plantea Cassany. Todo con la idea clara de que “El énfasis en la producción textual sería una contribución específica de la escuela, no sólo porque hay una exigencia externa sino para garantizar la posibilidad de que cualquiera pueda decir quién es y defender su punto de vista por escrito…” (Ferreiro, 2000).

Marco teórico

La expresión escrita y sus dificultades

El tema que trata este estudio versa sobre una de las facetas del lenguaje: la expresión escrita. Aunque el énfasis está puesto en ello, es imprescindible aclarar que es solamente una de las maneras en las que el ser humano se comunica. “El código escrito es el conjunto de conocimientos abstractos sobre una lengua escrita que tenemos almacenados en el cerebro. El proceso de composición está formado por el conjunto de estrategias que utilizamos para producir un texto escrito” (Cassany). El diagrama de Procesamiento Cognitivo de Bromley (1989, citado por Seda, 2003) da cuenta de la intrínseca relación entre las diferentes facetas del lenguaje oral y escrito. Adicionalmente, las personas se comunican a través de otros recursos, como las representaciones icónicas que a veces se combinan con el texto, por ejemplo, generando diagramas y mapas conceptuales, reconocidos hoy en día como útiles herramientas educativas.

La expresión escrita dentro del contexto educativo enfrenta un gran reto “…incorporar a los chicos a la comunidad de lectores y escritores; es el de formar a los alumnos como ciudadanos de la cultura escrita” (Lerner). La autora analiza de manera crítica la diferencia que existe al abordar la lectura y la escritura como objetos de enseñanza:

Situaciones sociales Ámbito escolar
Creadas para representar y comunicar significados. Fragmentadas en pedazos no significativos.
Predomina la lectura silenciosa. Predomina la lectura en voz alta.
Producir un texto largo requiere muchos borradores y revisiones. Se espera que se produzcan directamente versiones finales de textos en tiempo muy breve.
Escribir es difícil para los adultos, aún para quienes lo hacen habitualmente. Se espera que los niños lo hagan en forma rápida y fluida.
Leer es una actividad orientada por propósitos. Se lee sólo para aprender a leer y se escribe sólo para aprender a escribir.

Tabla 1

Lerner habla de un contexto educativo infantil, pero como ya se expuso, esto puede seguirse acarreando a niveles de educación superior. La dicotomía entre el uso social y el educativo provoca, en muchas ocasiones, que los estudiantes no logren conectarse directamente con el lenguaje y lo sientan únicamente como asignatura. El entorno diario actual está rodeado de textos: mensajes de celular, correos electrónicos, búsquedas en Internet, subtítulos de películas, instructivos, máquinas de autoservicio… Cada uno de ellos requiere de diferentes estrategias de interacción. Cada persona debe ser capaz de producir textos comprensibles en cada uno de esos espacios. El hecho de que los jóvenes ya se muevan con comodidad en muchos de ellos es muestra de que hay un trabajo cotidiano con el lenguaje y, en palabras de Ferreiro “…suponer que el sujeto es activo en la construcción del conocimiento es aceptar también que él es un organizador de la información.” Es imprescindible que se reconozcan los saberes previos de los alumnos, que se les respete y dé su lugar como productores de lenguaje escrito.

Para abordar el problema de la expresión escrita dentro del currículo escolar se pueden complementar los enfoque de Lerner y Ferreiro con el de Cassany quien, al retomar el trabajo de otros autores[1], detalla los que a su manera de ver son los procesos implicados en la expresión escrita:

  • Operaciones simples y mecánicas. Afectan la producción física del texto:
    • hacer la caligrafía clara,
    • dejar los espacios necesarios entre palabra y palabra,
    • aplicar correctamente las reglas gramaticales.
  • Procesos complejos. Requieren reflexión, memoria y creatividad:
    • seleccionar la información para el texto,
    • planificar su estructura,
    • crear y desarrollar la idea,
    • buscar un lenguaje compartido con el lector.

Cassany agrupa los conocimientos que debe dominar un usuario de la cultura escrita:

A. Adecuación. Los miembros de una comunidad lingüística adaptan su habla y escritura a diferentes situaciones comunicativas. Cada una de ellas requiere un uso particular –registro–, determinado por:

  • El tema –general o específico.
  • El canal de comunicación –oral o escrito.
  • El propósito –informar, convencer…
  • La relación entre los interlocutores –formal o informal.

“Los escritores competentes son adecuados y conocen los recursos lingüísticos propios de cada situación.”

B. Coherencia. Para cada situación se debe estructurar de manera determinada la información. Ésta puede ser:

  • Relevante –apropiada para el texto.
  • Irrelevante –superflua e innecesaria.

“La coherencia es la propiedad del texto que selecciona la información (relevante / irrelevante) y organiza la estructura comunicativa de una manera determinada (introducción, apartados, conclusiones, etc.).”

C. Cohesión. Los elementos de un texto se conectan a través de formas de cohesión, que constituyen una compleja red de relaciones. Ayudan a la interpretación de cada frase en relación con las demás y, así, a la comprensión del significado global del texto. Las hay de diferentes tipos:

  • Repeticiones –aparición de un mismo elemento en el texto, utilizando diferentes recursos (por ejemplo, sinónimos).
  • Relaciones semánticas entre palabras (por ejemplo, antónimos).
  • Enlaces o conectores –entonación y puntuación, conjunciones, etc.

“La coherencia es de naturaleza principalmente semántica y trata del significado del texto, de las informaciones que contiene, mientras que la cohesión es una propiedad superficial, de carácter básicamente sintáctico que trata de cómo se relacionan las frases entre sí.”

D. Corrección gramatical. Es el conjunto de convenciones sociales que regulan la presentación de los escritos.

  • Fonética y ortografía –acentos, consonantismo, etc.
  • Morfosintaxis –concordancia, orden de las palabras.
  • Léxico –significados precisos, genuinos, etc.
  • Disposición del texto en el espacio de papel –elementos colocados en determinada posición dentro de la página.

Este somero análisis plantea un reto: ¿Cómo transformar a un estudiante en un escritor competente? “En ocasiones se imparte enseñanza y no se produce aprendizaje, o, para ser más exacto, no se produce el aprendizaje en el sentido que pretendía el docente. … No existe una relación causal entre enseñanza y aprendizaje pero si una relación de facilitación” (Aran, 2005). Lerner adelantaba una estrategia: no desvincular la escritura de su uso social. De ahí se puede partir a un punto más complejo que Ferreiro focaliza en un punto inicial: “El problema central de la ortografía es cómo se hace para que uno pueda ser el revisor de su propio texto. Esto es algo muy difícil de hacer, pedagógicamente hablando.” Cassany aventura una solución a través de la recuperación de los postulados de varios especialistas: de Smith (1978), “los aprendices de escritores tienen que leer como un emisor (como un escritor)”, y de Krashen (1981) y Dulay (1982), quienes afirman que el aprendizaje de la lengua está afectado por un filtro formado por factores motivacionales y afectivos. Mencionan como motivacionales el deseo de dominar un código para participar en la vida social de la comunidad y para utilizarlo con fines prácticos e instrumentales. Entre los afectivos destacan la confianza y seguridad en uno mismo, la empatía y la actitud respecto a la clase y al profesor. Resume Cassany: “En definitiva, lo que separa leer como un lector de leer como un escritor es un filtro afectivo muy alto.”

El blog como espacio para la escritura

Las prácticas de escritura actualmente rebasan el salón de clase. Las herramientas tecnológicas abren un nuevo panorama que se puede aprovechar para extender los espacios educativos. “Es seguro que estas nuevas tecnologías contribuyen a afianzar el teclado como el instrumento fundamental de escritura.” (Ferreiro, 2000) El teclado es el instrumento, y a través de él, los mensajes pueden introducirse a la computadora y editarse fácilmente. También pueden, gracias a Internet, enviarse y compartirse con otros usuarios cibernéticos. Un blog, acrónimo de weblog, “…es como un diario personal, un sitio dinámico que se actualiza continuamente y que crece a lo largo del tiempo con la acumulación de lo escrito y de otros contenidos” (López Meneses & Ballesteros Regaña, 2008). La información de un blog se almacena en un orden cronológico inverso, es decir, lo más reciente aparece primero. Se compone de algunos elementos principales: “las entradas o notas (posts), la información sobre la nota (resumen, comentarios, enlaces a la nota –trackbacks–), la atribución (quién publica la nota), el enlace permanente e información sobre la fecha y hora de publicación.” (Ureta, 2005)

Su naturaleza dinámica y facilidad de uso lo convierten en un instrumento ideal para la interacción de un grupo. Cuando se utiliza como herramienta de docencia, aprendizaje e investigación es denominado Edublog. Se ha reconocido su utilidad cuando el espacio se abre a los alumnos: “Cuando es el estudiante el que usa el blog, los objetivos son, además: mejorar la práctica de la expresión escrita, y compartir trabajos y prácticas entre los estudiantes.” (Peña, Córcoles, & Casado, 2006). El texto que cada alumno produce queda almacenado y publicado ante los integrantes de la comunidad y todo aquel que llegue a ese espacio virtual. Este factor puede ser un estímulo para que los participantes se esmeren en revisar lo que publican. También favorece que el grupo en su conjunto, al leer las participaciones de todos, se percate de equivocaciones o vicios comunes, lo que ayudará a que se conviertan en revisores de lo escrito, logrando así el difícil objetivo que se había comentado en el inciso de expresión escrita.


[1] Gimeno y otros (1984), Alonso y Mateos (1985).

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